C/ Pinar, 5  28005 - Madrid, España.

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Especialistas en reflotar compañías y grupos
en situación de crisis por toda España.

 

- Más de 25 años de experiencia gestionando empresas -

"No renuncie a su última oportunidad. Cuando casi todo esta perdido, cuando muchos quieren abandonar el barco, es cuando nosotros tomamos el timón ".

 

Miguel Ángel Durá - CEO Lazarus Management.

Sobre nosotros.

 

 

LAZARUS MANAGEMENT es una compañía con sede en Madrid (España), especializada en situaciones empresariales críticas. Analizamos la situación, tomamos las riendas desde la responsabilidad. Negociamos y gestionamos "sin paños calientes" para dar viabilidad a la compañía o en su defecto, para minimizar los daños hacia el resto de patrimonio de los administradores, socios y grupos de empresa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Formado por un equipo multidisciplinar de directivos ejecutivos aglutinando más de 25 años de experiencia  en el mundo de la gestión empresarial y los negocios.

 

Si tiene un pequeño problema, no se moleste en llamarnos, muchos en el mercado pueden ayudarle. Pero si está en una situación crítica, LAZARUS MANAGEMENT es la respuesta.

 

 

"No renuncie a su última oportunidad. Cuando casi todo esta perdido, cuando muchos quieren abandonar el barco, es cuando nosotros tomamos el timón ".

 

Miguel Ángel Durá.

CEO Lazarus Management.

 

SERVICIOS.

 

 

Ser empresario no es una profesión exenta de un alto riesgo. La responsabilidad que conlleva no sólo a nivel societario, puede acarrearnos problemas económicos a título personal cuando las cosas van mal. 

 

Las deudas se amontonan, y llega el angustioso momento en que no se pueden cumplir los compromisos asumidos con bancos, proveedores, trabajadores, etc. Situaciones críticas propias del riesgo empresarial de la que no hay que avergonzarse y en la que hay que tener la altura de miras y humidad suficiente para dejarse ayudar por especialistas como nosotros en estas situaciones. 

 

Servicios:

 

  • Alta dirección de compañías en situación preconcursal, concursal y en liquidación.

 

  • Planes de Contingencia y Viabilidad.

 

  • Reestructuración de la organización y negociación con plantillas.

 

  • Refinanciación de la deuda. Negociación con acreedores financieros y no financieros.

 

  • Gestión / transmisión de activos para obtención de tesorería.

 

  • Protección del patrimonio personal y empresarial.

 

 

valoración inicial.

 

 

"Hay que ser muy CEO para reconocer que nuestra empresa atraviesa momentos difíciles", apunta nuestro CEO Miguel Ángel Durá.

 

Y es que, en muchas ocasiones, nuestro día a día nos impide llevar las riendas del negocio como nos gustaría, hasta el extremo de llegar a perder el control del mismo. Aún a sabiendas que no estamos haciendo las cosas como quisieramos o debieramos, entramos en una peligrosa dinámica que puede desencadenar en una situación insalvable para la compañía.

 

En otros casos, tenemos la falsa percepción de que el negocio marcha bien, y suele acabar por convertirse en  una "trampa" en la que grandes y pequeñas empresas caen fruto de la inexperiencia en la gestión, un mal desorrollo estratégico financiero debido a una financiación excesiva que va generando una bola que puede arrastrarnos con ella.

 

Desde la máxima discreción y confianza, realizamos una valoración de la situación real de su empresa a todos los niveles, espcialmente a nivel financiero, elaborando conjuntamente un plan de viabilidad y garantizando su ejecución implicándonos en todos los órganos de la compañía afectados; desde plantilla, contabilidad, acreedores financieros y no financieros, etc. realizando seguimientos semanales y un comité mensual.

 

 

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¿Cuándo existe la obligación legal de presentar solicitud de concurso de acreedores?.

 

Una de las situaciones más críticas que puede atravesar una empresa es encontrarse inmersa en un concurso de acreedores,  que tiene lugar cuando una persona natural o jurídica (deudor) se encuentra en estado de insolvencia y no puede cumplir o no va a poder cumplir con sus obligaciones de pago ante sus acreedores, pretendiendo con este procedimiento saldar sus deudas.

La Ley Concursal distingue entre: 

(i) insolvencia actual que, como su nombre indica, se refiere al deudor al que le resulta imposible atender sus obligaciones ordinarias, a medida que vencen y son exigibles por los acreedores. Por ejemplo: el pago de las nóminas a sus trabajadores, proveedores, bancos e incluso las obligaciones debidas a Hacienda, Seguridad Social, etc.; y 

(ii) insolvencia inminente, encontrándose en este estado el deudor que prevea en un futuro próximo que no podrá cumplir regular y puntualmente dichas obligaciones.

Pues bien, la duda que recurrentemente surge es la de ¿cuándo hay que presentar la solicitud de concurso? Para responderla, iremos desgranando las posibles variantes que pueden surgir y que la Ley Concursal contempla. 

Hechos considerados como indicios de insolvencia

La Ley Concursal enumera, expresamente, los siguientes:

1.º El sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones del deudor.

2.º La existencia de embargos por ejecuciones pendientes que afecten de una manera general al patrimonio del deudor.

3.º El alzamiento o la liquidación apresurada o ruinosa de sus bienes por el deudor. 

4.º El incumplimiento generalizado de las obligaciones de pago tributarias, de cuotas de la Seguridad Social y demás conceptos de recaudación conjunta durante los 3 meses anteriores a la solicitud de concurso; así como las de pago de salarios, indemnizaciones y demás retribuciones derivadas de las relaciones de trabajo correspondientes a las 3 últimas mensualidades.

¿Quiénes pueden solicitar el concurso de acreedores?

Se encuentran en este grupo todas aquellas personas a las que, de modo global, la Ley Concursal denomina “legitimados”. Los principales son: 

1. El deudor

Si la solicitud la formula el deudor, el concurso se califica como concurso voluntario, y para ello deberá justificar su endeudamiento y su estado de insolvencia, pudiendo hacerlo tanto en caso de insolvencia actual como inminente. En este último caso, la solicitud de concurso es una facultad única y voluntaria del deudor, sin que se reconozca legitimación a otras personas. 

 2. Cualquiera de sus acreedores. 

Y ello, siempre que no hayan obtenido el pago de su crédito en los 6 meses anteriores a la presentación de la solicitud.

Si la solicitud la presentan los acreedores el concurso se califica como concurso necesario. Para que su solicitud sea estimada es preciso que demuestren que su deudor se encuentra en estado de insolvencia, y ello lo podrán hacer: 

(i) acreditando que han instado judicialmente la ejecución (individual) del patrimonio del deudor para el cobro de su crédito, pero del embargo de bienes realizado no han resultado bienes suficientes para el pago; y 

(ii) demostrando la existencia de alguno de los hechos considerados por el legislador como indicios de insolvencia anteriormente citados.

 3. Los socios.

Miembros o integrantes de una persona jurídica que sean personalmente responsables de sus deudas, conforme a la legislación vigente. Están también legitimados para solicitar la declaración de concurso de dicha persona jurídica.

4. Los acreedores del deudor fallecido.

Los herederos de éste y el administrador de la herencia. Podrán solicitar la declaración de concurso de la herencia no aceptada pura y simplemente. 

¿Quiénes deben solicitar el concurso de acreedores y en qué momento han de hacerlo?

La Ley Concursal obliga expresamente al deudor a solicitar el concurso de acreedores dentro de los 2 meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia. En el caso de una empresa, el administrador, en su deber de diligencia, debe identificar el momento en que la sociedad entra en insolvencia ya que desde ese momento tiene la obligación de solicitar el concurso de acreedores en el citado plazo de 2 meses.

Por otro lado, la Ley Concursal da al deudor otra posibilidad -en lugar de solicitar el concurso, consistente en que, en ese mismo plazo de 2 meses, comunique al Juzgado competente que ha iniciado negociaciones con sus acreedores dirigidas a lograr un acuerdo de refinanciación o las adhesiones suficientes para presentar una propuesta de convenio con sus acreedores, con lo que obtendrá 3 meses más, a cuyo término, si no ha conseguido la refinanciación o tales adhesiones, deberá solicitar el concurso en el mes (1) siguiente, salvo que ya lo hubiera solicitado el mediador concursal o el deudor no se encontrara en estado de insolvencia.

Es decir, el deudor gracias a esta alternativa que le ofrece la propia Ley, podrá alargar hasta 6 meses la solicitud de concurso. 

Sólo una única advertencia: una vez realizada esta comunicación al Juzgado, no podrá realizarse otra por el mismo deudor en el plazo de 1 año. 

 Fuente: KPMG

 

 

 

La responsabilidad del administrador de la Sociedad de capital que no formula en plazo legal solicitud de concurso voluntario.

 

Establece la Ley Concursal que la declaración de concurso procederá en caso de insolvencia del deudor, es decir, cuando el deudor no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles. El deudor no sólo está legitimado para solicitar su declaración de concurso, sino que deberá solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia, destacando que si el deudor fuera persona jurídica, será competente para decidir sobre la solicitud el órgano de administración o de liquidación.

En este sentido, se presumirá que el deudor ha conocido su estado de insolvencia cuando se ha producido:

(I) El sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones del deudor;

(II) La existencia de embargos por ejecuciones pendientes que afecten de una manera general al patrimonio del deudor,

(III) El alzamiento o la liquidación apresurada o ruinosa de sus bienes,

(IV) El incumplimiento generalizado de obligaciones de alguna de las clases siguientes: las de pago de obligaciones tributarias exigibles durante los tres meses anteriores a la solicitud de concurso; las de pago de cuotas de la Seguridad Social, y demás conceptos de recaudación conjunta durante el mismo período; las de pago de salarios e indemnizaciones y demás retribuciones derivadas de las relaciones de trabajo correspondientes a las tres últimas mensualidades.

Por otra parte, el artículo 164 de la Ley Concursal establece que el concurso se calificará como culpable cuando en la generación o agravación del estado de insolvencia hubiera mediado dolo o culpa grave de sus administradores o liquidadores. Se presumirá culpable el concurso cuando hubieran los administradores hubiera incumplido el deber de solicitar la declaración del concurso, o el deber de colaboración con el Juez del concurso entre otros casos.

Este régimen se completa con el artículo 367 de la Ley de Sociedades de Capital que dispone que responderán solidariamente de las obligaciones sociales posteriores al acaecimiento de la causa legal de disolución, los administradores que no soliciten la disolución judicial o, si procediere, el concurso de la sociedad.

 

Fuente: DEVESA & CALVO Abogados.

 

Pasos a seguir para presentar un Concurso de Acreedores.

 

Una vez ha detectado el empresario que se encuentra en situación de insolvencia, conforme a lo establecido en el artículo 2.1 de la Ley Concursal, tendría que solicitar la declaración de concurso de acreedores de la sociedad. En concreto, el plazo que tendría la empresa para solicitar el concurso es dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia en base a las situaciones detalladas en el artículo 2.4. de la Ley Concursal.

* Aquí puede consultar: ¿Cuándo existe la obligación de presentar concurso?:
https://www.lazarus.com.es/#kmpg

 

Antes de finalizar el plazo legal anteriormente comentado:

1. La empresa (o deudor) a través de abogado y procurador, presentará en el juzgado mercantil de su provincia un escrito de solicitud de declaración de concurso, en el que expresará si está en insolvencia actual o prevé que la misma es inminente. A este escrito, se acompañarán los siguientes documentos:

  • Poder especial (o apoderamiento apud acta, es decir, en sede del juzgado) otorgado a favor del abogado y procurador que presentan el escrito de solicitud de concurso.
  • La memoria expresiva de la historia económica y jurídica del deudor que incluirá:
    • La actividad o actividades a que se haya dedicado durante los tres últimos años.
    • Los establecimientos, oficinas y explotaciones de que sea titular.
    • Las causas del estado en que se encuentre.
    • Las valoraciones y propuestas sobre la viabilidad patrimonial (si estima que puede llegar a un acuerdo con sus acreedores para afrontar sus deudas, y continuar con la actividad de la sociedad).
    • La identidad de los socios o asociados de que tenga constancia.
    • La identidad de los administradores o de los liquidadores y, en su caso, del auditor de cuentas.
    • Detallará si forma parte de un grupo de empresas, enumerando las entidades integradas en éste.
    • Si tiene admitidos valores a cotización en mercado secundario oficial.
  • Un inventario de bienes y derechos.
  • Relación de acreedores.
  • La plantilla de trabajadores en su caso.
  • Determinada información contable.

 

2. El juez examinará la declaración de concurso y, si la estimara, dictará auto por el que declarará el concurso y nombrará a un Administrador Concursal a fin de que gestione el procedimiento, quien aceptará el cargo en el plazo de 5 días hábiles.

 

3. A partir de este momento, el órgano de administración verá intervenidas o suspendidas sus facultades de administración y disposición respecto del patrimonio de la empresa, que se verán completadas o sustituidas por las facultades otorgadas a los Administradores Concursales. La Administración Concursal indicará la forma de proceder a lo largo del concurso, y establecerán las vías de comunicación entre ambos a fin de dar autorización o conformidad a las operaciones del día a día y conseguir, además, la mejor solución al concurso. Es importante saber, que, en todo momento del procedimiento concursal, el empresario o el órgano de administración tendrán el deber de colaborar con la Administración Concursal, a fin de proporcionarle toda la información y ayuda que estos necesiten para el buen desarrollo del concurso, pues en caso contrario, dichas personas podrían tener una serie de consecuencias y responsabilidades negativas.

 

Fuente: Leopoldo Pons.

 

 

¿Cuáles son los primeros síntomas de que nuestra empresa no va bien?.

 

Como en otros muchos aspectos, la prevención y la anticipación puede suponer el factor diferencial ante una situación adversa para salir airosos de la misma. 

Detectar que nuestra compañía no va tan bien como pensamos, es fundamental de cara a tomar medidas y paliar posibles consecuencias.

Y es que, en muchas ocasiones, el día a día nos absorbe y entramos en un bucle que no nos permite percatarnos de la realidad hasta que es demasiado tarde.

Pero, ¿Cuáles son los primeros síntomas de que nuestra empresa no va bien?. A continuación, te enumeramos los más fáciles de detectar al alcance de nuestra mano:

- Caída de ventas.
- Descenso del margen.
- Bajada de beneficios no programada.
- Disminución de crédito por parte de proveedores.
- Excesivas quejas de clientes.
- Alta rotación de personal acompañada de mal clima laboral...

Obviamente, estos son sólo algunos indicadores que nos permitirán de forma rápida, tomar el pulso de nuestra compañía.

 

Si tiene dudas de que su negocio no es todo lo rentable que debería, no dude en tomar las medidas oportunas. Mañana puede ser demasiado tarde.

 

Fuente: Lazarus Mng.

CLAVES PARA EVITAR EL CONCURSO DE ACREEDORES.

 

1.- DETECTAR el origen del problema y establecer un PLAN DE ACCIÓN INMEDIATO.

El motivo por el cual la resolución de los concursos de acreedores suele ser tan desastrosa, es porque la gran mayoría de compañías acuden a nosotros cuando ya no queda más remedio. Es como si, ante una enfermedad grave, el afectado renunciara a ir al médico ante los primeros síntomas y esperase a acudir cuando ya está en fase terminal.

Por tanto, en el momento en que detectemos alguno de los primeros síntomas, (¿Cuáles son los primeros síntomas de que nuestro negocia no va bien? ) tocará revisar las cuentas a fondo. 

Con frecuencia, las pymes no tienen a nadie que se dedique a esta actividad a tiempo completo. No obstante, ante una situación de crisis inminente, es el momento de reestructurar funciones y dedicar a alguien en exclusiva durante el tiempo que sea necesario a poner en orden las cuentas: el esfuerzo merece la pena. Para evitar complicaciones futuras es fundamental detectar los problemas y aprender de ello, estableciendo los indicadores oportunos para que esta situación no se vuelva a producir.

 

2.- Tomar MEDIDAS ACORDES a la situación y razonables.

Reestructuración, refinanciación, recortar...  . Tal vez sean las palabras más escuchadas cuando entramos en periodo de crisis. Pero no se trata de reducir o recortar por recortar,  sino de hacerlo con eficiencia. Si se ha sido eficaz en la puesta en orden de las cuentas de la compañía, será mucho más fácil tomar decisiones ya que sabrá donde están los gastos superfluos para comenzar a trabajar en ellos.

En este mismo escenario, también es probable que tenga que enfrentarse al temido recorte de personal. Los números fríos pueden hacerle creer que liquidar los contratos con sueldos más altos es la mejor manera de recortar gastos, aprovechando la coyuntura. Y tal vez, así sea en el corto plazo, pero recuerde que su objetivo principal es salvar la empresa. 

Debe preguntarse: ¿quién será más útil para la supervivencia de la empresa en la travesía del desierto?. Desde nuestro punto de vista, siempre aconsejamos apostar por el talento que quiera conservar para la próxima etapa de bonanza.

 

3.- Aplicar una POLÍTICA DE COMUNICACIÓN adecuada con todos los públicos.

Aunque comunicar la situación, sea una de sus últimas prioridades en un momento tan complicado,  en ningún caso debería ser así. Recuerde que la comunicación no es sólo la relación con la prensa. También hay que esforzarse en dar los mensajes adecuados a otros públicos como son, en este caso: trabajadores, proveedores, bancos y sobre todo, los posibles inversores.

Esto significa que, si está convencido de que su empresa es viable, deber realizar un informe simple, pero lo suficientemente atractivo como para transmitir ese mensaje. Con éste, deberá convencer a los bancos que refinanciando los plazos de sus deudas podrá pagarlos y, además, atraer a posibles inversores para que inyecten dinero como capital nuevo.

 

4.- Aprovechar al máximo el PRE-CONCURSO de acreedores.

Antes de solicitar concurso de acreedores o de correr el riesgo de que alguno de sus proveedores lo haga, es recomendable iniciar oficialmente un preconcurso.

Es decir, un proceso en el que intentará renegociar las condiciones de sus deudas sin la presión que implica tener la vigilancia del administrador concursal. La reforma de la Ley Concursal facilitó mucho las gestiones en este momento del proceso, pero para beneficiarse de esas condiciones es necesario oficializar que se está negociando con los acreedores. Por tanto, es obligatorio comunicar al juzgado que se ha iniciado este proceso. Así, paralizará toda posibilidad de que sus acreedores insten la ejecución de bienes que sean necesarios para la continuidad de su empresa. También resulta ser una buena arma para gestionar tiempos, ya que se inicia en el momento en el que a la empresa le interesa, y evita que algún acreedor pueda solicitar concurso necesario de acreedores en un momento en el que los directivos no lo esperen.

Una vez puesto en marcha el preconcurso, la actividad debe ser frenética. El tiempo apremia y apenas hay cuatro meses de plazo para solucionar los problemas financieros. La buena noticia es que con la reforma ya no es necesario llegar a un acuerdo con todos sus acreedores. Si la negociación prospera solo con algunos, los necesarios para sanear sus cuentas, podrá aplicar las decisiones a los demás. Puede pactar quitas o aplazamiento de pagos durante cinco años con el 60% de sus acreedores y todos los demás estarán obligados a aceptarlos. Si el aplazamiento sube a 10 años, tendrá que recabar el consenso del 75%, es mucho, pero al menos ya no necesitará el apoyo de la totalidad de los afectados, como sucedía hasta antes de la reforma.

 

5.- Dejar paso a NUEVOS SOCIOS.

Otra de las novedades de la reforma concursal es que facilita la entrada de capital nuevo en las compañías con problemas. Que un extraño entre a formar parte de la compañía se suele ver en algunas pymes como una aberración, pero en situaciones extremas puede ser la mejor manera de evitar ir a la quiebra. 

En principio, la posibilidad de canjear las deudas por acciones de la empresa está pensada para las grandes compañías o grupos que tienen relación con fondos de inversión y grandes bancos. No es muy probable que el banco de una pyme quiera formar parte de su accionariado, pero darle entrada en el capital también puede ser una forma de implicar a la entidad financiera en el negocio y que tenga tanto interés como usted para que la empresa sobreviva. 

 

 

Fuente:  Lazarus Mng.

Concursos de Acreedores  y  CORONAVIRUS:  Las empresas insolventes no entrarán en concurso de acreedores.

 

En paralelo a la defensa de cambios hostiles en el control de la gestión de las empresas, el Ejecutivo ha adoptado una medida tendente a evitar que durante el periodo de alarma y los meses siguientes ninguna empresa se vea obligada a declararse en concurso. Las empresas insolventes están eximidas por tanto de la obligación de declararse en concurso de acreedores mientras dure el estado de alarma, según consta en el real decreto aprobado por el Consejo de Ministros con medidas económicas para afrontar la crisis del coronavirus.

 

En su artículo 43, el decreto señala que habrán de transcurrir dos meses desde la finalización del estado de alarma para que los jueces puedan admitir a trámite las solicitudes de concurso necesario que se hubieran presentado durante la alerta y en los dos meses posteriores a su cierre. Así establece el Gobierno que mientras esté vigente el estado de alarma, el deudor que se encuentre en estado de insolvencia no tendrá el deber de solicitar la declaración de concurso. Hasta que transcurran dos meses a contar desde la finalización del estado de alarma. Los jueces no admitirán a trámite las solicitudes de concurso necesario que se hubieran presentado durante ese estado o que se presenten durante esos dos meses. Si se hubieran presentado solicitud de concurso voluntario, se admitirá este a trámite, con preferencia, aunque fuera de fecha posterior.

 

Además tampoco tendrá el deber de solicitar la declaración de concurso, mientras esté vigente el estado de alarma, el deudor que hubiera comunicado al juzgado competente para la declaración de concurso la iniciación de negociación con los acreedores para alcanzar un acuerdo de refinanciación, o un acuerdo extrajudicial de pagos, o para obtener adhesiones a una propuesta anticipada de convenio.

 

Fuente: Agencia EFE, El País.

VENTAJAS del Preconcurso de Acreedores.

 

El concurso de acreedores no es la única posibilidad para los negocios que, por una causa u otra, tienen problemas financieros.

 

𝗘𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲 𝘂𝗻 𝗽𝗮𝘀𝗼 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗶𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗶𝘁𝗲 𝗴𝗮𝗻𝗮𝗿 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼. Aunque menos popular y algo desconocida hasta hace poco tiempo, el preconcurso de acreedores es una figura a la que se acogen cada vez más negocios.El preconcurso cuenta con algunas ventajas importantes respecto al concurso de acreedores;

 

En primer lugar, 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗼𝗿𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮 𝗮 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮𝘀 𝘂𝗻 𝗽𝗲𝗿𝗶́𝗼𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝘁𝗿𝗲𝘀 𝗺𝗲𝘀𝗲𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝘂𝗻 𝗺𝗲𝘀 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗮 en el que la compañía puede negociar con los acreedores y entidades bancarias para intentar salvar su situación y recuperar su liquidez. Todo 𝘀𝗲 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗱𝗲 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗮́𝗴𝗶𝗹, ya que en el concurso hay hasta cuatro fases y muchos de estos procedimientos se acaban yendo a años de duración.

 

En este intervalo, 𝗮 𝗱𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼, 𝗹𝗮 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮 𝗺𝗮𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝗼́𝗿𝗴𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗴𝗼𝗯𝗶𝗲𝗿𝗻𝗼, 𝘆𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗷𝘂𝗲𝗴𝗼 𝗹𝗮 𝗳𝗶𝗴𝘂𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗱𝗺𝗶𝗻𝗶𝘀𝘁𝗿𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗰𝗼𝗻𝗰𝘂𝗿𝘀𝗮𝗹. Aquí también debes comunicar la situación al juzgado de lo Mercantil correspondiente, pero te ahorrarás la intervención judicial que sí hay en el concurso.

 

𝗟𝗼𝘀 𝗰𝘂𝗮𝘁𝗿𝗼 𝗺𝗲𝘀𝗲𝘀 𝘀𝘂𝗽𝗼𝗻𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗼 ‘𝗯𝗮𝗹𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗼𝘅𝗶́𝗴𝗲𝗻𝗼’. 𝗘𝘀 𝘂𝗻 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝘂 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗻̃𝗶́𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗽𝗿𝗮́𝗰𝘁𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 ‘𝗯𝗹𝗶𝗻𝗱𝗮𝗱𝗮’, 𝘆𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗻 𝗲𝘀𝗲 𝗽𝗲𝗿𝗶́𝗼𝗱𝗼 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝘃𝗲𝗲𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀, 𝗯𝗮𝗻𝗰𝗼𝘀, 𝗲𝗺𝗽𝗹𝗲𝗮𝗱𝗼𝘀, 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀, 𝗲𝘁𝗰. 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗵𝗶𝗯𝗶𝗱𝗼 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿 𝘂𝗻 𝗰𝗼𝗻𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮 𝘁𝘂 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮 𝗼 𝗲𝗷𝗲𝗰𝘂𝘁𝗮𝗿 𝗲𝗺𝗯𝗮𝗿𝗴𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮 𝘁𝘂𝘀 𝗯𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗼 𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗮𝘀.

 

Además, el preconcurso de acreedores 𝗲𝗻 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼 𝗻𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗽𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿𝘀𝗲 𝗽𝘂́𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼 (no se publica en el Boletín Oficial del Estado ni en el Registro Público Concursal), con lo cual las empresas mantienen cierta intimidad respecto a la situación para con sus clientes y proveedores. Es decir, 𝘁𝘂 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗻̃𝗶́𝗮 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻𝗱𝗼 𝘀𝗮𝗹𝘃𝗮𝗿𝘀𝗲 𝘀𝗶𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝘂𝗻𝗱𝗮 𝗲𝗹 𝗽𝗮́𝗻𝗶𝗰𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲𝗽𝗲𝗻𝗱𝗲𝗻 𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼́𝗺𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝗹𝗴𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗮𝗻𝗲𝗿𝗮.

 

 

Fuente: Bizznes.net

𝗘𝗹 𝗚𝗮𝗯𝗶𝗻𝗲𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗘𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮𝘀.

 

Los gabinetes de crisis, aunque poco frecuentes en la empresa, son un órgano de gran utilidad para determinadas situaciones como la que estamos atravesando.

En la gran mayoría de casos, se tiende a comparar la función de un gabinete de crisis con la de los bomberos de forma errónea. Se piensa, habitualmente, que el gabinete de crisis es el equipo que "apaga los incendios", como si su labor se limitara a este aspecto, aunque ciertamente sea su papel más notorio. 

No obstante se debe considerar que, como parte de su labor, los bomberos también realizan acciones de prevención. Así, acuden a negocios, colegios, etc. a dar charlas sobre prevención de diversas eventualidades, y no solo de incendios.

En ese sentido, el gabinete de crisis de una organización tiene una función similar. Detecta los posibles riesgos mediante el uso de una herramienta clave: la auditoría de riesgos. Con la información obtenida de dicha auditoría, 𝗱𝗲𝘁𝗲𝗿𝗺𝗶𝗻𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗮𝘀𝗼𝘀 𝗮 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗶𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗳𝗶𝗻 𝗱𝗲 𝗲𝘃𝗶𝘁𝗮𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗿𝗶𝗲𝘀𝗴𝗼𝘀 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗿𝗲𝘁𝗲𝗻 𝘆 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀; 𝘆 𝗲𝗻 𝗰𝗮𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗹𝗹𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 (𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗼𝗰𝘂𝗿𝗿𝗲 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲) 𝗮𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝗱𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗲𝘀𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲𝗰𝗶𝗱𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗽𝗹𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀, 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗯𝗶𝗱𝗮 𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗺𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼.

Los integrantes del gabinete de crisis.
Este equipo de trabajo debe estar formado por ejecutivos de primer nivel con capacidad de decisión en la organización. "Varias cabezas, piensan más que una sola". Una composición idónea es la siguiente:
• Presidente o CEO, Director general y/o Gerente.
• Responsable del área involucrada directamente con la crisis.
• Responsable de recursos humanos.
• Representante de asuntos legales.
• Consejero - Asesor externo.

Obviamente, es el CEO quien debe liderar el gabinete de crisis. Debe reunir periódicamente a sus integrantes para evaluar los avances en materia de diagnóstico de posibles riesgos, elaboración del plan de crisis o contingencia, monitoreo de áreas críticas, perfeccionamiento del manual o protocolo, etc.

El equipo debe caracterizarse por su capacidad de rápida respuesta. Para ello, es preciso que sus integrantes estén localizables y que se puedan comunicar a cualquier hora incluso fuera de los horarios de trabajo. Un incendio podría ocurrir un domingo por la mañana y habrá que estar en capacidad de actuar. Las tecnologías de información permiten hoy un contacto rápido.

𝗨𝗻𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝘀𝗲 𝗱𝗮 𝗹𝗮 𝘀𝗶𝘁𝘂𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀, 𝗲𝗹 𝗴𝗮𝗯𝗶𝗻𝗲𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗯𝗲 𝗿𝗲𝘂𝗻𝗶𝗿 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗹𝗮 𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗮 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗯𝗿𝗲𝘃𝗲𝗱𝗮𝗱 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝘁𝗼𝗺𝗮𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗹𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗮́𝗴𝗶𝗹, 𝗲𝗳𝗶𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘆 𝗲𝗳𝗶𝗰𝗮𝘇𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗿𝗮 𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗲𝗻 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗵𝗮 𝗲𝗹 𝗽𝗹𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 / 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻𝗴𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘆 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗮𝗿 𝗮𝗱𝗲𝗰𝘂𝗮𝗱𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗼 𝘀𝘂𝗰𝗲𝗱𝗶𝗱𝗼 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿.

Lo que nunca debe dejar de hacer es comunicar. Quedarse en silencio o paralizarse ante los hechos es como echar más leña al fuego: aumenta las conjeturas, los rumores y las expresiones malintencionadas.

El gabinete puede tener predefinido un portavoz, que puede ser el propio CEO o un especialista de reconocido prestigio por la organización, dependiendo de la naturaleza de la crisis presentada.

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